El vacacional en Los Ceibos
Entre marzo y abril del 2026 dirigí un corto taller de pintura en el Comité Los Ceibos, en Guayaquil, Ecuador, a niños y jóvenes de entre los cinco hasta los dieciséis años de edad. Dejo aquí constancia de mi agradecimiento al Comité.
Reglas y objetivos
Inicié el taller proponiendo tres reglas básicas que luego explicaré extensamente:
- No tenerle miedo al papel en blanco
- Evitar el realismo o exceso de detalles en los trabajos
- Usar simples figuras geométricas
Como objetivos para el taller me propuse lo siguiente:
- Promover el dibujo desde geometrías básicas (cuadrado, triángulo, rectángulo, óvalo) y su combinación
- Aplicar ejercicios con trazos (curvos y lineales) para ejercitar la mano
- Promover la abstracción mediante el dibujo de escenas aleatorias
- Aplicar todo lo anterior con cualquiera de los materiales disponibles para este taller: tiza pastel, lápiz de grafito y de colores, pigmento acrílico y pintura con espátula.
¿Para qué el dibujo y el arte en niños y jóvenes?
El ejercicio del dibujo es un vaivén mental para captar el entorno y representarlo tal cual es, o solo su idealización.
Una explicación más profunda es que el dibujar es un ejercicio de microconcentración que explora información visual de ida y vuelta, en forma de retroalimentación ojo-mano, entre pensamiento y entorno (Chicaiza, Molina, Barbosa, 2025).
Otros autores (Hetland, Winner, Veenema y Sheridan, 2022) en su libro Studio Thinking, the real benefits of visual arts education, enumeran ocho capacidades resultantes de la constante práctica del dibujo (y del arte) en niños y jóvenes. Estas son:
- Aprender a usar herramientas (pictóricas) de uso manual
- Memorizar conceptos y técnicas relacionadas a la práctica del dibujo o de la pintura
- Concentración y enfoque en una tarea manual
- Estimulación del pensamiento abstracto (imaginar un objeto o escena sin necesidad de observarlo directamente)
- Extender posibilidades de expresión visual (de una idea, un sentimiento o de un significado)
- Observación concentrada (en detalles que normalmente pasan desapercibidos) en el entorno
- Motivación a la pregunta, respuestas y evaluación de resultados grupales
- Motivación grupal de exploración y de búsquedas de alternativas en situaciones desafiantes, como el dibujar un elemento complejo
De lo anterior vale dar una aclaración. Según otros estudios es erróneo asumir que únicamente la práctica del arte fortalece algunas capacidades académicas en niños y jóvenes, como la comprensión en matemáticas y las pruebas verbales. Estudios como el de Winner & Cooper (2000, tomado de L. Hetland, E. Winner, S. Veenema, K. M. Sheridan, 2022)) no hallan evidencia de eso y aclaran que esas capacidades (en matemáticas y comprensión verbal) conllevan otras variables, como la disciplina y la constancia en el estudio, o el seguir la guía de una tutoría adecuada en esas materias (Winner, Cooper, 2000, p. 6).
Las 3 reglas
Como ya mencioné, para este taller de arte establecí 3 reglas: primero, no tener miedo al espacio en blanco de una hoja. El papel "no va a enojarse" si lo usamos completo para liberar la mano y trazar líneas más libremente. Esta regla también motiva a evitar lo que llamo dibujos-gnomo: es decir, dibujos tan pequeños que no permiten evaluarlos ni corregirlos.
La segunda regla que promoví fue evitar el realismo gráfico. Es decir, omitir la necesidad de plasmar con exactitud un referente. En vez de eso, sugerí usar la abstracción: reducir al mínimo reconocible las formas que se desean dibujar. Como veremos más adelante, los chicos aplicaron abstracción casi de forma natural, con mínimas instrucciones de líneas y formas.
La tercera regla que exigí fue la de usar (al menos al inicio del dibujo) simples figuras geométricas. Para aquellos jóvenes con mayor aptitud de dibujo eso no será un problema. Pero este taller no fue únicamente para quienes ya saben dibujar. Era un taller para todos. Por lo que solté ese consejo y cuidé que lo siguieran al pie.
El papel "no se enojará" si usamos un área amplia para liberar la mano y trazar líneas que primero serán formas simples y después una idea expresada en dibujo.
Si bien fue un taller de pintura, decidí primero dar técnicas breves para fortalecer las habilidades de dibujo; y luego permitir el uso de tres herramientas pictóricas: colores pigmento, tiza pastel y espátula de cartón. Los lápices de colores también fueron opción.
Primero: el dibujo de geometrías
Para niños y jóvenes puede ser más cómodo pintar en formas geométricas simples y conocidas. Como veremos luego, el dibujo de geometrías simples ayuda a crear formas cerradas (aunque aún no simétricas, exactas) que permiten corrección y ajuste.
Como veremos luego, el dibujo de geometrías simples es un buen inicio. Permite combinar formas más elaboradas, ya sea al dibujar un sombrero o una pequeña lámpara de luz. Así mismo, ejercitar la mano llenando una hoja con líneas curvas o rectas permite lograr soltura de la mano y la muñeca para crear dibujos más grandes.
Segundo: ejercicios de trazos lineales y curvos para aflojar la mano (y escribir mejor)
Previo a usar pinturas de cualquier tipo, promoví ejercicios de trazos lineales y curvos, mediante cualquier herramienta de trazo: lápiz, pincel o tiza pastel.
Los ejercicios mediante trazos liberan la mano para realizar líneas más extensas y combinarlas; y permiten controlado agarre de los dedos y de la palma para mejorar (incluso) el trazo caligráfico. A más práctica, mejor control.
Tercero: dibujo de escena aleatoria
Sugerí a los chicos dibujar escenas aleatorias. Esto es, donde cada uno proponía su propia escena, una idea tipo 'algo haciendo algo', lo que se les ocurra. Luego intentar plasmarlo en un dibujo, sin dar demasiada atención al resultado preciso pero sí a la expresión creativa de la escena mediante líneas o figuras geométricas.
Lo aleatorio obliga a mentalizarse en que ninguna escena a dibujar es imposible. Y nuevamente, sin temor a la hoja en blanco. Con eso derribamos un mito: dibujar nunca debe obligarnos a usar extremos detalles hiperrealistas. Muchos de los siguientes ejemplos (de los propios chicos) lo demuestran.
El ejercicio del dibujo aleatorio tiene esta premisa: ninguna idea es imposible de dibujar.
El ejercicio de escena aleatoria se diferencia del dibujo libre en lo siguiente: el dibujo libre es creado desde las previas habilidades del chico, por lo que muchas veces dibujará sólo lo que ya conoce o ha dibujado antes. En cambio, el dibujo aleatorio obliga al dibujante a encarar ideas no conocidas y transmitirlas mediante trazos desde su propio potencial de expresión.
Una pausa por la Inteligencia Artificial
En noviembre del 2022 la empresa OpenAI aperturó un chat de Inteligencia Artificial (IA). La IA es una rama de la computación que se viene estudiando desde el año 1950, cuando el matemático inglés Alan Turing (1912-1954) publicó un primer documento en el cual se preguntaba cómo simular mecánicamente los procesos mentales humanos.
Hoy en día sistemas IA ya crean imágenes, incluso de forma gratuita. Uno de esos, Google Gémini, recibe las instrucciones del usuario (prompts) o reinterpreta referencias insertadas al sistema, ya dibujadas.
No daré aquí ejemplos de ese uso. Invito a los padres y familiares de los niños y jóvenes a explorar esa vinculación arte-tecnología juntos.
⚠️ Dicho lo anterior, alerto aquí a los tutores y padres de familia en los usos de la IA por niños y jóvenes. Manipular IA o chats similares debe ser reflexionado con TODA LA FAMILIA, comprendiendo límites y alcances; y si es posible, con observación constante de adultos responsables.
El logro más importante del arte en niños y jóvenes es compartir momentos de calidad entre hijos y padres, en familia.
Cuarto: uso de técnicas de pintura y ejemplos
En este taller propuse tres técnicas de pintura que los chicos podían elegir para sus prácticas: lápices de colores, tiza pastel, pigmentos acrílicos (junto a espátula de cartulina). A continuación muestro algunos de los logros de los chicos:
Reflexión final
No muestro aquí todos los trabajos. En algunos casos los chicos, orgullosos, desearon llevárselos ellos mismos. En otros casos, el trabajo estuvo incompleto o no mostraba las mínimas directrices.
Como reflexión final, agrego que si la IA ya crea imágenes, ¿para qué necesitan los niños y jóvenes aprender a expresar una idea mediante dibujos?. Al inicio de este artículo propuse algunas respuestas: retroalimentación ojo-mano, memorizar conceptos y técnicas, pensamiento abstracto, observación concentrada, entre otros.
Pero el beneficio más importante es compartir, desde las técnicas aprendidas por los chicos, horas de calidad con sus padres o con sus seres amados. Ningún sistema electrónico avanzado debería reemplazar eso.
En familia. Juntos, comunicándose, revisando y colaborando las posibilidades de expresión visual de los chicos (coloridas y creativas, según he mostrado en esta brevísima reseña) o por el mutuo placer de explorar con los más pequeños y los más jóvenes el arte, fuera de las pantallas y sin temor al papel en blanco.
Sin miedo al papel en blanco. Una experiencia de arte con niños y jóvenes en el vacacional del Comité Los Ceibos